Perritos clandestinos de Le Nomade

Hace tiempo que había oído hablar de cenas con contraseña, rincones clandestinos donde te sorprenden con diferentes tipos de cocina. Y, por fin, ¡pude probar una!

Leí en una revista el último pop-up gastro que estaba llevando a cabo Le Nomade Supper Club durante el mes de marzo. Me di bastante prisa en escribir al correo electrónico que vi como contacto (contact@lenomade.es) y, por los pelos, conseguí un hueco en uno de los último días.

Se trataba de una bocadillería clandestina, y en marzo, la cosa iba de perritos clandestinos. Tenía la dirección y la contraseña memorizada, y con un  poco de miedo, porque no sabía qué se escondería tras un portal tan poco llamativo, me lancé a la aventura.

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Una vez dentro, ¡TODO ES FANTÁSTICO! La decoración, lo atentos que son los empleados, el menú (que es escueto, pero suficiente para la experiencia), la calidad de los productos… ¡me gustó todo!

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Probamos todo el menú, excepto el marmitako; tenía buena pinta pero no suele gustarnos este plato. Fuera de carta probamos los patacones (rodajas de plátano macho), muy ricos, con queso fresco, carne mechada y una salsa agridulce bastante picante, pero buenísima.

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Pedimos los dos perritos, el Butidog y el Hot wurst. Me gusto más el último porque lleva la misma salsa agridulce que los patacones. El pan brioche, en lugar del típico de perrito, le da un sabor diferente y original.

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Y de postre un `chupito´ tiramisú. Lo acompañamos con un agua de tamarindos con sabores cítricos y miel y un mini gin tonic, es decir, un gin tonic en vaso de caña, que quizás tenía demasiado sabor a limón, como a granizado.

Goodmeteo: Lo acogedor y misterioso del sitio y de la experiencia clandestina con la contraseña, además del buen trato y lo bueno que estaba todo. Y el precio, ¡2-4 euros por plato!

Badmeteo: Los nervios antes de ir.

http://lenomade.es/

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